domingo, 1 de febrero de 2009

De recuerdos y olvidos

Se ha pasado el primer mes del nuevo nueve y pareciera que todo sigue en movimiento, con excepción de este blog; ya Obama duerme en la Casa Blanca, los irakíes asisten a las urnas, y los dinosaurios de las selvas colombianas se disponen a devolver a la sociedad a algunos de sus rehenes, y del blog, nada. Si hasta los estudientes regresaron a las aulas -no sé si a estudiar, pero han regresado-, pero el Blog. . . inmóvil.

Claro que todo tiene su límite, así que lo volvemos a sacar del ostracismo al que estaba confinado para reiniciar actividades, y qué mejor para empezar que con un lector que se reporta:

Me escribe Carlos Mario Vargas A. (Si, el otro arrancayucas de La Bella) para hacernos saber que también él visita este espacio; en sus propias palabras "que yo sigo "al lado del cañon", pero, lease correctamente", bien al lado del cañon, ni tiros de salva disparo".

Es gratificante saber que nos leen, es más, en el contador que instalamos podemos apreciar la afluencia de anónimos visitantes, con sus ubicación geográfica Colombia y España los más , seguidos de Estados Unidos, Argentina, México, Ecuador, Francia, Reino Unido, Canadá, Perú. . . Y surge entonces la pregunta ¿Quiénes serán? A lo que nunca podríamos contestar, a menos que, como lo hizo Carlos Mario, nos lo hiceran saber. Pero quizás sea demasiado pedir, lo cierto es que hay visitantes, que no escribimos en vano, y como el optimismo nos supera, creemos que algunos de estos leyentes son habituales. ¡Vaya si soñamos!.


Qué hacían los bachilleres de Colegio Robledo de Calarcá, graduados en 1978, a principios del 1979?


Algunos se fueron al Servicio Militar, otros ingresaron a la Universidad, otros continuaron midiendo las calles del pueblo y otros más se fueron en busca de oportunidades. Pero lo que me gustaría precisar es el destino cierto de cada uno de ellos, Quiénes al Servicio Miliar? Que yo sepa Camilo Augusto Sánchez H., Carlos Alberto Hurtado y Jorge Fernando Laverde Q.


Y los demás? El tema da para mucho rato, y no hay prisa.


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