miércoles, 12 de diciembre de 2012

Tres veces doce no son treinta y cuatro, pero puede ser

Hoy recojemos la duodécima fecha que permite combinar un trio de "pachas" dia-mes-año y que sólo es posible en los inicios del cada siglo en nuestro gregoriano calendario, que en justicia debería denominarse dionisíaco*, por el exiguo matemático calculante que dio con el entuerto de las eras A.C / D.C, pero en aras de evitar cofusiones dejémoslo de ese tamaño, que Gregorio era el que mandaba por entonces; porque cuando el calendario se hace lunar o de otros tintes, las opciones son otras, y no voy a extenderme en el cuento, ni que de un tratado de calendas se tratara.  Lo cierto es que a partir de ahora tendrán que pasar ochenta y ocho años para volver a una fecha con tal combinación... bien sé que esto de las fechas, como se ha dicho en otros momentos, no pasa de ser simple convencionalismo, pero como herramienta de medida es la que tenemos concertada o mejor, impuesta, y no escapamos de ella por mas que pretandamos.
Tres veces doce y contando, ya son treinta y cuatro diciembres desde que nos dijeron adios en el Colegio Robledo de Calarcá, que mal contados son media vida, o un poco menos, y para algunos muchísimo mas, porque José Ramón Díaz ya no nos acompaña, lo mismo que Fernando Antonio Rincón, que dejaron este mundo con mucha antelación, igual Octavio Henao y Jorge Eliecer Lozano; joder que la lista crece, y lo seguirá haciendo, es inevitable, unos cumplen con la destino antes que otros y siempre ha sido así y lo seguirá siendo.  Que no hay escapatoria!
Así que treinta cuatro años depués, cuento el trío de doces y se me ocurre que es buen momento para saludar a los entonces, en ese recóndito mil novecientos setenta y ocho, compañeros de pupitre que iniciábamos muestro andar, cada cual por su lado y corriendo los riesgos que cada quien estimó convenientes o que se le atravesaron sin dejar alternativa distinta de medíseles para seguir adelante; y bien que lo hemos hecho, solo que aún nos falta el inventario, y de eso me gustaría ocuparme, pero no me comprometo, la distancia es mucha y la incomunicación mayor.
Reunir las historias y sus protagonistas sería entretenido, volver a vernos después tantos años; sigo convencido que un día prodremos hacerlo, ya veremos cuándo; mientras tanto, un abrazo a todos lo que de una u otra forma fueron compañeros de aula, de estudio, de juerga, a los mas cercanos y a los menos, a todos los que desde 1978 como bachilleres del Celegio Robledo de Calarcá, echamos a andar, con o sin rumbo y que hoy, doceavo día, del doceavo mes, del doceavo año de este siglo veintiuno que nos tocó en suerte, rememoramos nuestra fecha de graduación, nuesta primera meta superada.
* Dionisíaco.- Que puede proporcionar un placer desenfrenado  (imaginan la que armaría con semejante referente).

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