lunes, 29 de septiembre de 2008

Y crece la audiencia

Así como en el Sueño de las Escalinatas, de Jorge Zalamea, los convocados siguen creciendo, ayer fue uno, hoy otro y mañana otros; así, cada vez seremos más al rededor de este espacio, al menos eso espero.

Pero debo empezar por el principio: del tan cacareado viaje del Padre Camilo a Colombia, algo nos ha traido, gracias al él he contactado con Francisco José Duque Vargas, que sigue en Calarcá, y para más verás en pleno marco de la metamorfómica Plaza de Bolivar, en el Almacén del Comité de Cafeteros, allí lo visité hace año, fugazmente; y ahí sigue, dedicado a su labor.

He contactado con él, que me hace una promesa muy esperanzadora para este proyecto-espacio, como por el almacén pasan con frecuencia varios de los Bachilleres del Colegio Robledo de Calarcá de 1978, él les comentará sobre este entuerto. De esta manera se facilita la difusión del Blog entre los ex, que hasta ahora a ido muy, pero muy lento. Claro que tampoco es que tengamos mucho afán. Así que Pacho póngase las pilas por el bien de los 78´ robledistas.

Pero el empeño del viajero no se quedó ahi, también nos trajó los teléfonos de contacto de otros, por lo que podremos contar con Luis Carlos Castillo, Carlos Alberto Jiménez y Carlos Álvarez Osorio. Además, nos allegó información sobre Patricia Vanegas. ¿Y quién es ella? se preguntarán algunos, pues una bachiller del Instituto Calarcá, de 1978, que hizo parte activa de la ya varias veces mencionada Docena Juvenil.

Padre Camilo, gracias.



NOTA AL MARGEN: El verano se fué, y con el otoño en ciernes, las temperaturas descienden, así que va uno pensando en el agua caliente para la ducha, y al menos una chaqueta para las mañanas. Y claro, pastillas para la garganta, jarabe para la tos, bufanda para las noches. Qué joda, acabarse el verano tan pronto. . .




miércoles, 17 de septiembre de 2008

Última Hora

Ya estamos en la segunda quincena de septiembre y con el verano en sus últimas manifestaciones, en el hemisferio norte, que ahora se encaminará hacia el Sur, al menos en ello hay igualdad entre los dos hemisferios (que no mucho más).
Pero la interrupción del estival descanso no es para decír que éste acaba, me abría ahorrado la entrada.
En estos días me ha contactado otro de los 78s robledistas, que por esas cosas del internet fue a parar a este blog, y claro me escribió y ahora restablece contactos trasnochados. Se trata de Jorge Fernando Laverde Quiñones, otro más de los quedan la lata a los "sufridos profes".
Bienvenido Jorge Fernando, este es un espacio creado para los ex del 78.
Ya habrá tiempo y espacio para revivir recuerdos y ponernos al día sobre la treintena transcurrida.

domingo, 24 de agosto de 2008

Vacaciones

vacacionesss. . .

Sí, el título es más que suficiente, casi que lo publico sin entrar en el asunto:

Descanso, viajes, playa (que sólo he ido una vez y ya estamos a más de la mitad) Juegos Olímpicos -a pesar de la sede, que es un despropósito- Y no olviden que julio tuvo Tour de France. Así que con tanta transmisión, el sillón gana la partida, los ojos se cuadriculan, las manos se adormecen, lo mismo que el escribiente; las neuronas se desconectan, nada de sinapsis, y con el alma en un globo, vemos pasar el tiempo estival sacándole el culo al calor, que sube, sube y sigue subiendo; y hasta de los Blog nos olvidamos.

Estoy seguro que las vacaciones de 1978 fueron mecho más activas, pero lo que no recuerdo es cómo se mataba el tiempo ¿Lecturas, caminatas a los chorros y a la sede de Matusalen, en el poétizador Rio Santodomingo, escapadas al morro, al alto del rio? En lo que creo no equivocarme es en lo cumplidores que fuimos con las citas cotidianas en la Cafetería Donald. Un recuerdo para Jairo.

Ya retomaremos con juicio el asunto, una vez pasen las vacaciones, que aca se prolongan todo agosto, y han empezado en julio, eh!. ( Y que conste que no deseo despertar envidias)

martes, 29 de julio de 2008

Segundo Trimestre

Cero y van dos, y como no hay primera sin segunda, ahora va la tercera y así seguiremos dando la lata en el empeño de ubicar y captar la atención de los tan esquivos bachilleres del 1978 del colegio Robledo de Calarcá, Quindío, Colombia.
Aclaración: El 23 de junio en "Cuentas -y cuentos- pendientes" hice referencia al nombre del alcalde que en 1978 tenía Calarcá, información obtenida gracias a Fernando Torres, pero olvidé mencionar la fuente primera: Del libro Historia de Calarcá - relato - de Ariosto Cardona Arboleda 1570-1970, libro presentado con ocación de los 120 años del municipio, según relató en su momento Juan de J. Herrera en nota publicada en La Pulga en la Oreja.
Noticias: Lo normal es que las noticias no sean buenas, por lo general se refieren a hechos que dejan mucho que desear sobre la naturaleza humana. a menos eso es lo que satura los medios mal llamados informativos, y como eso es pegajoso, pues ahí va
El presbítro Sáchez Herrera, ha regresado de su periplo por tierras Colombianas -se regó mucho, así que poco tiempo le pudo dedicar al terruño- para redicarse en la Seu d´Urgel, en el Pirineo Catalán. Ello no sería noticia para nuestros intereses, sino fuera porque de la "tareita" que tanto se le recomendó, poco, por no decir nada, nos ha traido. Se la pasó andareguiando por todas partes y claro, al final ni Colegio Robledo, ni bachilleres, ni 1978, ni blog, ni nada. . . Mejor no sigo.
Pero como el empeño no se pierde, sigo, ahora buscaré otras estrategias para llegar a los cuasi desaparecidos excompañeros de andanzas, que si veinte años no es nada, como reza el tango, ya que estamos tan emporteñesidos con la nota anterior; pues treinta ya van siendo algo, porque se pierden los rastros y se olvidan los rostros. Entonces volvamos a las primeras entradas de este blog y llamemos a lista nuevamente. . .

Hay alguien al otro lado? Entonces que dé señales de vida, que conteste, que escriba, que se manifiste (ni que fuera una sesión de espiritismo)

domingo, 27 de julio de 2008

DóNDE ESTABAMOS EN LAS VACACIONES DEL 78?



Y TÚ, ¿DÓNDE ESTABAS
EN LAS VACACIONES DEL 78?


Buena pregunta, sobre todo para los parientes del tío Alemán. Y en verdad es dificil precisarlo.


¿Un recuerdo preciso o preciso un recuerdo?

Algo tengo seguro: en las navidades de ese año, en los primeros días de diciembre, cuatro días antes de que recibiera el cartón de Bachiller, falleció Pedro Nel Uribe. El abuelo. Un viejo orgulloso de su nieto que pronto sería bachiller. Un orgullo para una familia y para un pueblo de campesinos cuyos mayores, en números significativos, escasamente tuvieron la oportunidad de concluir la primaria.

Había ahorrado, en su último año, domingo a domingo, de los buenos pesos que sus hijos le dejaban en la visita semanal y me había acompañado a comprar el vestido de grado para enseñárme de paso su saber en el arte de vestir bien, con gusto y calidad. Un saber que me he empeñado en desconcer a lo largo de mi existencia.

Pedro Nel me ayudó a escoger el vestido, completo, con chaleco, pero no pudo ver que lo llevaba con elegancia el día del grado, al lado de mis amigos más cercanos: Fernando Londoño, Fernando Noreña, Camilo Augusto Sánchez, José Jota Arbelaez, Carlos Mario Vargas, Luis Fernando "el Mono" Marín, Fernando Rincón, Carlos Fernando Cruz y otra veintena de sardinos que soñaban cielos promisorios.

Ese recuerdo preciso, me permite ahora afirmar que las vacaciones del 78 las viví en Calarcá, y muy seguramente pasé parte del verano tropical deambulando la carrera 25 con Noreña, con Camilo Agusto Torres o con Carlos Mario Vargas o pensando y repensando el mundo desde preocupaciones sociales, en las mesas de la cafetería Donald, al final del tontódromo que empezaba en la calle 41 y moría, sin pena ni Gloria, en la calle 36. Ah, los bellos ojos de Gloria, tan hermosos como los de Dora Beatriz.

El mundo es redondo.

Muy seguramente una de esas noches de verano, la pasamos en compañía del fallecido entrenador quindiano Alfonso Hernando Sossa, pintando las canchas de minibasquet para un festival que quería enamorar a niños y niñas que no superarían los 1,65 de estatura, de un deporte reservado exclusivamente para gigantes. Apoyaban esa iniciativa la totalidad de integrantes del Club Deportivo Asterix. Y muy probablemente hubiera celebrado ese mismo año, tirando paso en la discoteca Tropicana, un campeonato que conquistamos con la verde camiseta de Colseguros. Que conquistamos, eso se llama pensar con el deseo; Que conquistamos, vaya un eufemismo. Siempre fui un apasionado del basquetball, pero un pésimo jugador. Sin embargo, mis amigos ampliaban, por simple camaradería, si era necesario, de 10 a 12 el número de integrantes para verme calentar antes de los partidos. Tal vez temían que "el gordo" muriera de infarto y preferían tenerme haciendo ejercicio en los entrenamientos y en la banca, que ayudándoles a perder partidos. Y debo agradecerlo porque si bien nunca conquisté la copa al mejor encestador, si sobreviví para seguirles jorobando la vida a los amigos.

Por esa época participaba también de un proyecto de formación de entrenadores de Basquetboll y dirigía un equipo del femenino Instituto Calarcá. Perdía -ya con propiedad-, Física por inasistencia, Química por desinterés y Comportamiento y salud, porque pasaba más tiempo mirando las chicas del instituto y departiendo con las integrantes de la Docena Juvenil en los legendarios campeonatos que se disputaban en la escuela Girardot, que aprendiendo las teorías sobre educación sexual, recitadas por Eidelman Martínez, quien se autonombraba en clase: El Varón superarepa. Y eso sin contar que ya todo sexto a y sexto b habían perdido Cálculo, en el primer trimestre del año, por la gracia de un matemático que se creía más inteligente que Einstein; un mal pedagogo que tenía por apellido Cardona y cuyo nombre mal recuerdo.

Sin duda, Carlos Arturo Patiño, que ese año debió haber terminado en el Colegio Modelo, donde se buscaba al Varón Perfecto, tiene mejores y más humorísticos recuerdos. Pero no le pido ayuda en la precisión de los hechos, porque puedo salir muy mal librado con su admirable, exquisita y sibilina forma de contar. Una virtud que comparte con toda la familia, y que sin duda heredó de la particular mirada del boticario Otoniel. Le he sugerido en muchas oportunidades que escriba el segundo volumen de Calarcá en anecdotas, libro testimonial de Rodolfo Jarmillo Angel, pero Patiño todavía reserva sus memorias para un círculo pequeño de amigos que nos desternillamos de la risa con sus personales versiones de los sucesos cotidianos.

Siglo XX cambalache

De otra dato tengo absoluta certeza. Ese año llegó Edison Puente al Colegió Jorge Robledo Órtiz, proveniente de un colegio oficial de Armenia, en donde se había cansado de tirar piedra, o quizás, en donde sólo se habían cansado de él. Un muchacho larguirucho con voz de flautín y una pasión desbordada por la política, por los tangos y por las buenas cervezas en los cafetines de Calarcá.

Con él aprendí a amar lo tangos y a consumir Bavarias bajo la etílica voz de Goyeneche



y a entender la canción ciudadana en las quejas de los bandoneones de La Orqesta Típica de Francisco Canaro, y en la voz de Nelly Omar. Canciones que tarareabamos sin vergüenza, bajo las luces multicolores de las victrolas de discos automáticos, que sonaban inmarcesibles en los cantinas del pueblo. Bares de nombres novelescos que habrán perdido para las nuevas generaciones la contundencia de su poetica topología o que desaparecieron físicamente en los estragos del pasado terremoto.




Con esa música constituí una colección de nostalgias prestadas y una educación emocional que no pertenecían a mi futuro, cuyas saudades regresan, inevitables, en la voz de Rolando La Serie, acompañadas del irrefrenable deseo de tomarme unas buenas botellas de aguardiente Cristal.


Con Puentes nos embarcamos en la aventura de editar un periódico escolar que integrara a los jóvenes bachilleres calarqueños. Juventud, se llamó la publicación y allí tuvimos asientocomo jefe de redacción al lado de Camilo Augusto Sánchez, un saceerdote que ahora se pasea por europa con una ya confesada y defendida voluntad de escritor. Llegamos a editar 5 o 6 ejemplares en tamaño tabloide, que vi salir a muy altas horas de la noche de la prensa plana de los talleres de El Diario del Quindío, en Armenia. Allí conocí el linotipo, un antidiluviano equipo que fundía lingotes de plomo con las palabras del revés, y me apasioné por las galeradas que constituían mis primeros contactos con la comunicación social. Una pasión que aún hoy me acompaña y me llevó, en su momento, a estudiar Tecnología Educativa en la Universidad del Quindío.

En las vacaciones de ese 78, en las casetas de las Fiestas Aniversarias de Calarcá, que ya Fernando Noreña describió con lujo de detalles en un post anterior, nos enteramos de que Edisón Puentes el Director de "Juventud" y su Gerente Comercial, un muchacho de apellido Ríos, si la memoria no me falla -seguro que sí-, habían invertido los pocos pesos de la publicación en celebar la llegada de las vaciones.

Bebamos y comamos que mañana moriremos.

No estoy muy seguro, pero en las mismas fiestas del 78 nos salvamos, con Fernando Noreña, de morir atropellados. Fue una noche de finales de junio, llegamos a muy altas horas de la noche a El Vecino, un barcito penumbroso ubicado en la carrera 26, entre las calles 39 y 40, a donde acudíamos la muchachada de los colegios de calarcá, en especial los basquetbolistas y los bachilleres del 78. Alli escuchábamos con ansias de cielo a Serrat y su pueblo blanco y el lacrimoso tema Amiga de Miguel Bosé, otras nostalgias prestadas para los palpitares adolescentes. Llegamos, lo repito entre la multitud de hombres y mujeres venidos de muchas partes de la geografía del Gran Caldas, cuando de repente el creciente rugido de un motor acelarado al máximo y los ojos luminosos de un coche fantasma se levantaron sobre los gritos de horror de la gente que festejaba en la calle. Fernando me empujo al bar y vimos pasar el automovil barriendo multitud de celebrantes. Una mujer de la que no tengo noticias -en un pueblo donde regularmente todos nos conocíamos-, ebria hasta los aretes, había perdido el control de su coche y había convertido en tragedia colectiva una fiesta popular. Tragedia que los carnavales se encargaron de sepultar en una nueva jornada etílica saturada de olor a cerdo frito en las casetas de comidas.

A salto de garrocha

De modo que cuando regresamos al Colegio Robledo en el verano del 78, ya habíamos sobrevivido varias veces a los golpes del infortunio, pero sólo puedo precisar, de ese año, como recuerdo indiscutible, la muerte del hombre que me había enseñado a amar la mitología griega y la había sembrado en mi espíritu como un pathos que aún pervive en mis poemas. Como tampoco olvido la solidaridad de José Jota Arbeláez, el más destacado de esa promoción -viceministro de Salud y actual profesor en una universidad estadounidense-. Jotica, como le decimos cariñosamente a este médico de reconocida vocación pedagógica, dedicó un día entero a enseñarme la Química que no había estudiado en todo el año, para que pudiera superar los obstáculos académicos. La garrocha funcionó y pude sobrevivir académicamente y ser, sin que él pudiera disfrutarlo, el orgullo de mi abuelo.

Gracias Fernando por las preguntas que afinan la memoria y promueven el ejercicio de la narrativa vital.

Se escuchan apuestas y precisiones.

viernes, 18 de julio de 2008

Julio, San Fermín, Tour de Francia. . .

Empecemos por el principio, como debe ser, y para ello tomemos un atajo bastante personal, estamos en pleno julio, sobre treinta grados de temperatura y en escenso; mientras trato de ordenar las ideas, en la TV suenan los comentarios que sobre la etapa de hoy hacen a través de Teledeporte; la etapa sigue y yo, entre tanto, de espaldas a la imagén, trato de mantener el hilo de la competencia. mientras tortuosamente avanzo por las lineas de la pantalla con la complicidad de los dedos, tecla a tecla, palabra a palabra. . .

Bueno, hago alusión al Tour de Francia, una de mis vocaciones veraniegas, ya que la primera a llegado a su fin desde el día catorce -los encierros sanfermineros de Pamplona, esos desbocados carrerores de seis toros de casta por las antiguas, estrechas y empedradas calles de Pamplona, guiados por sus cabestros, para llegar a su fatal destino, la Plaza de Toros. Pero esto no tendría nada de interesante sino fuera porque esas estrechas calles a las ocho en punto de la mañana de cada día, entre el ocho y el caterce de julio, están atestadas de gentes, de todos los pelambres, dispuestos a jugarse la vida por correr unos cuantos metros por delante de las astas de los bóvidos. Carreras, empujones, atropellos, caídas, contusiones, muchas y variadas, también, lo que parece increíbre, una que otra cornada a pesar de la docena de cuernos empujados por veinticuatro patas en la loca carrera - Así que desde el día quince sólo queda el Tour, para pasar las tardes dormitando en el sillón, mientras las novenas multicolores cumplen su cita diaria con el asfalto y con la EPO.

Hoy, dieciocho de julio, salgo a disfrutar de unas cortas vacaciones; y mientras los heridos de Pamplona terminan de curar sus heridas, y los ciclistas siguen en su largo trasegar por las campiñas francesas, sigo pendiente de las peripecias del Padre Camilo, que por tierras quindiam anda tan perdido como el hijo del aviador aquel de principios del siglo pasado. Y es que no da señales de vida, paraciera que ya la manigua hubiera dado buena cuenta de él. O será que la dedicación a la "tareita" que desde estas tierras se ha llevado, no le han dejado tiempo ni lugar para los informes pertinentes?

Ya veremos, y sabremos.

Qué recuerdos nos quedan de las vacaciones del colegio? De mi parte, debo confesar que no muchos, por no decir ninguno.

Camilo, dónde anda?

lunes, 30 de junio de 2008

Calarcá en Fiestas

Junio, vacaciones de medio año y fiestas aniversarias de Calarcá, necesariamente van de la mano.
Cuántas amanecidas viendo peleas de borrachos? se perdía la cuenta y el tiempo no alcanzaba para presenciarlas todas. Las noches se gastaban viendo bailar a través de las rendijas de las casetas, o en las puertas de los cafés y cantinas, donde nunca faltaba el baterista y su maraquero, y levante cisco y siga bebiendo y no la suelte que se la quitan!
Que difícil era caminar por la carrera 25 entre la 37 y la 41, la marea humana avanzaba y lo iba llevando a uno, lentamente, poco a poco, esquivando puestos de chuzos, chócolos, chicharrón bogotano y demás fritangas que se espacián por toda la geografía festiaria. Y terminada la "vuelta" a empezar de nuevo. . .
Reinas en carretillas tiradas por caballos, o zorras que llaman (a las carretillas, no a las "beldades"). La tan afamada flota cagajón tenía su agosto en junio, y las reinas de entonces tenían menos pedigrí, porque el reinado del café era departamental ¿hasta qué año? hasta 1982, según dicen los memoriosos, no me consta.
Qué curioso, fue más fácil encontrar información sobre las reinas cafeteras, que sobre los alcaldes de municipio ¿por qué será?
Y el reinado se hacía en la Plaza de Bolivar, sobre un improvisado tablado, que en alguna noche de coronación no resistió el peso de la decisión del jurado y la reina, su séquito y demás celebrantes fueron a dar con sus huesos al hueco que se abrió a sus pies, algunos lo recordarán mejor porque lo vivieron en directo, a mi me lo contaron, y no lo olvido.
Para 1978 ya no habían casetas, al rededor de la plaza se distribuyeron quioscos y un tendal de mesas y butacos de madera, y la música era el caos, porque en cada sitio se tenía la suya, pero era imposible no escuchar la de los vecinos, así que en el parque se vivía una amalgama de sonidos imposibles de diferenciar.
Y en ese 1978, en la plaza de Bolivar de Calarcá, tuvo su quiosco un muy especial y particular grupo de muchachas de Instituto Calarcá, se hacía llamar "La Docena Juvenil". ¿Quiénes de los bachilleres robledistas de 1978 vivieron las fistas de ese año al rededor del mencionado quiosco, y de su docena de propietarias?